lunes, 20 de marzo de 2017

Epílogo II

Vivir tras nada, encontrarlo todo. Precipicio sin fin, cuesta abajo y sin frenos. Busco vivir, soñar, reír. La catarsis llega con el vaso lleno y la música fuerte. La emoción se dispara con el charles y el bombo resonando en el estómago, borrando la culpa, enjuagando las deficiencias con cerveza. Creo en mí, pero ya no creo en ti. Ya no creo en las serenatas nocturnas, ni en los paseos en coche, no creo en la mierda que suena en la radio mientras juegas a ver quién es más bueno de los dos, sabiendo de sobra quién ganaba.

Creo en mí, en mi propia mierda y en el rastro que dejo cada vez que tomo mi camino. Decisiones que relampaguean por mi psique. Atisbos de lucidez en una mente desordenada. Una sonata desafinada, un triste allegro encerrado en la historia equivocada. Fuga hacia la salida fácil, sin emergencias ni estampidas. Rompiendo el dique con la última tromba, que entre las grietas sale lo que se oculta tras la barrera. Siempre con el vaso lleno y la música fuerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario