domingo, 30 de septiembre de 2012

mistakes

Odio cuando me dicen que me equivoco, sí lo he hecho como otros 4500 errores que habré tenido. No soy perfecta, ni la vida viene con manual de instrucciones, está hecha para que nos equivoquemos para que aprendamos de cada tropiezo. Los fallos que cometemos, en algún momento se transforman en aciertos, en sendas que abren paso a algo mejor. Bueno, y luego está lo de caer dos veces con la misma piedra, eso es un caso perdido, al final de tanto tropezar le coges cariño a la piedra aunque acabes desangrándote. También podría llamarlo error premeditado o a sabiendas de las consecuencias, de lo que puede ocurrir, aunque generalmente cuando te planteas la posibilidad de volver a equivocarte te encuentras cegado por algo positivo una pequeña parte diferente a la anterior ocasión, algo que te guía a que vuelvas a caer. En la mayoría de los casos cada vez que vuelves a caer es más doloroso  ya que posteriormente esta última caída tiene su consiguiente cargo moral, ''tendría que haberlo evitado'', ''lo sabía'', y los miles de juicios de breves minutos que, sin conocer las circunstancias, hacen las personas de tu entorno, ''te lo dije'',   ''¿en qué estabas pensando?'' y demás reproches. Esto hace que además de sentirte mal por ti mismo, las heridas de la caída y demás daños colaterales, te sientas como algo inútil, incapaz de recapacitar. 
Tú, sólo tú sabes que volverás a caer una y mil veces en ese error premeditado, ese daño asimilado de antemano, para aprender cada día algo más: a caerse y volver a levantarse. Sólo tú sabes que hay ciertas piedras que se ponen en nuestro camino para que tropecemos mil veces con ellas, errores que marquen tu vida.

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